lunes, 7 de mayo de 2007

Odio la tayota

Odio la tayota. Odio los mouses o piezas de computadoras con lucecitas. Odio las escurridizas fibras de mango que se te quedan entre los dientes. Odio la gente con doble personalidad, que actúan en contra de sus propios deseos para ser aceptados por otros idiotas, pretendiendo sentirse grandes. Odio los celulares con más funciones que llamar y recibir llamadas. Odio las cartas y sus estúpidas redundancias:"por medio de la presente, tengo a bien solicitarle, atentamente, saludos cordiales, a espera de sus buenos oficios, cortésmente". Odio que digan “eja” por decir “ceja”. Odio las bombas que se desactivan en el ultimo segundo, los besos con camaras girando 360 grados alrededor de los protagonistas en las peliculas. Odio las canciones que riman (en especial las que lo hacen con parejas de palabras como "destino" y "camino"). Odio las saludaderas standard, como estas, bien y tu, bien gracias; odio a la gente que, con la frente en alto y los pulmones llenos de prepotencia, te dice que tiene x cantidad de años haciendo una actividad, para restregarte que son "expertos". Odio las empresas donde hay un tal "licenciado" y te dicen "hay que consultarlo con el licenciado" wtf (nadie sabe por que carajo le dicen el licenciado, ¿acaso no tiene un nombre?) y que diablos! yo tambien soy licenciado y que! Odio las cenas con mucha gente, odio tomarme de las manos de un desconocido para orar. Odio la gente que dice que lo que importa es lo de adentro y nada más. Odio las botas. Odio que alguien te diga “que es eso?” señalando la espinilla que ya sabes desde que te levantaste que brilla como luz roja de semaforo en el medio de tu frente. Odio que se avergüencen de mi, odio sentirme innecesario, odio ser molestia para alguien. Odio a los anuncios de detergentes de pantalla dividida (con otro, con OMO). Odio la gente que invierte su dinero en trivialidades banales, mientras sus hijos en casa padecen las mil y una. Odio el abuso. Odio la inconsciencia con la que muchos arrojan basura a la calle por la ventana del carro. Odio a los politicos abrazabebés. Odio a los lambones, aunque sea a mi quien traten de agradarme. Odio sentirme no querido. Odio que pongan la sabana de arroparse por debajo del colchon, odio dormir bocarriba. Odio caminar descalzo en el baño mojado. Odio tener que vestirme de seda, si comoquiera mono me quedo. Odio al odio, ¡que curioso!